Cuando recibes o envías grandes cantidades de información, como ocurre con los ficheros vinculados junto a un mensaje de e-mail, o cuando bajas (download) programas de dominio público o gratuitos de Internet. Estamos manejando archivos que por su elevado “peso” (en bytes) resultan complicando de mover cuando los transferimos por las saturadas cañerías de la red.
Para resolver estas dificultades, es necesario una aplicación que permita la compresión, éste término que podíamos definir como la selección de unos archivos para convertirlos en uno solo que ocupe mucho menos. Luego si queremos recuperarlos hay que hacer una descompresión, o extraer el contenido con el fin de dejar las cosas como estaban originalmente.
El encargado de hacer esas maravillas es el compresor WinZip (versión 8.0), es el estándar por excelencia en todas las versiones del entorno Windows.
Si te estás preguntando si este tipo de programa es necesario, yo diría que es más bien imprescindibles. Si te llega un archivo comprimido no lo podrás abrir si no dispones de ésta aplicación.
Manual
Septiembre 28, 2007 a las 12:12 pm
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